Revolución con rostro de mujer

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Estados Unidos acaba de elegir a 107 mujeres en el Congreso, una cifra histórica. Más allá de un género común, la mayoría de nuevas senadoras y representantes en la Cámara tienen una agenda progresista.

Una de las caras más visibles es Alexandria Ocasio-cortez (Nueva York), de 29 años y origen Puertorriqueño, todo un fenómeno electoral y una figura muy prometedora dentro del Partido Demócrata. También están Ilhan Omar (Minnesota) y Rashida Tlaib (Michigan), dos mujeres musulmanas. Sharice Davids (Kansas), quien es abiertamente lesbiana e indígena y Den Haalan (New Mexico), también Indígena;  Ayanna Pressley, primera mujer afroamericana en representar Massachusetts; y Veronica Escobar y Sylvia Garcia, primeras latinas en representar Texas.

El triunfo de estas mujeres llega con varios mensajes. El primero es que el movimiento feminista está impactando y que es más allá de una moda, como lo piensan sus críticos. El feminismo se está quedando.

Desde que llegó Donald Trump a la presidencia, los movimientos feministas han liderado gran parte de la oposición. Recordemos la histórica marcha de mujeres en 2017 como bienvenida a su mandato. Desde el día uno las mujeres han sido una piedra en el zapato para su administración.

El Presidente de los Estados Unidos al igual que sus homólogos de derecha en muchos países tienen como estrategia atacar la igualdad de género y empezar a retroceder en los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, de esta manera pueden controlar a una población que cada vez es mayoría y que, como lo vimos en estas elecciones, quiere tomar puestos de representación. Esto desestabiliza a la naturaleza patriarcal del poder.

Según datos del  Center for American Women and Politics de Rutgers, 428 mujeres se inscribieron por el partido Demócrata, mientras que 162 se fueron por el partido Republicano. Una cifra que no puede pasar desapercibida ya que parte de  la agenda progresista está en las manos de las mujeres.

Como lo vemos en las nuevas representantes, más allá de un género, son la cara de varios grupos poblacionales que son blanco de la derecha: migrantes, homosexuales, socialistas, afroamericanos, indígenas, etcétera. La batalla va más de ganar el poder para superar la barrera de género, se trata de cómo y para quiénes las mujeres van a utilizar su poder.

Estas mujeres tienen en sus manos la revolución de las minorías y de los derechos, y no la tienen fácil. Recordemos que hace pocas semanas el Senado confirmó a Brett Kavanaugh como miembro de la Corte Suprema pese a las denuncias sobre abuso en su contra.

Ya en el poder, estas representantes necesitan del apoyo ciudadano y de las mujeres para seguir ganando representación y para que sus gestiones hagan eco. Ya hemos sido solidarias con las denuncias, ahora debemos hacerlo con la acción.

El logro tampoco es un crédito único de esta generación, es resultado del trabajo de muchas mujeres protagonistas en varias décadas.

El ejemplo mundial

Todo no está ganado, este triunfo es importante pero aún falta más, sin embargo, sí abre una luz de esperanza para quienes a  diario estamos tratando de repensar el poder desde algo tan básico (y difícil) como la igualdad de géneros.

El fascismo y la ultraderecha están poniendo por delante de cualquier derecho a la instituciones que son históricamente machistas como la Iglesia y su deseo de recuperar al mundo de los valores perdidos, que incluye meter a las mujeres a los espacios privados de nuevo.

Esto está pasando en muchos países y por eso el triunfo de la agenda progresista con rostros de mujeres  es una confirmación de que el feminismo es más allá de la lucha de fuerzas es una nueva forma más humana y justa de concebir poder.

La ola tiene que seguir.

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About Author

Periodista colombiana. Durante más de tres años trabajó en las redacciones políticas de algunos de los medios más importantes de Colombia como El Tiempo y Colprensa. Actualmente vive entre Nueva York y Bogotá y es una de las creadoras de El Borde. Su trabajo es informar sobre los derechos humanos y hacer un periodismo con enfoque social y comunitario. “Este portal invita no solo a informarnos sino a cruzar nuestros límites mentales y las fronteras de la indiferencia”

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